04 marzo, 2010

Cuento El Patito Feo

Por: Hans Cristian Andersen


Era verano. La luz del sol doraba los campos de rigo y cebada. zumbaban las abejas sobre las flores, que formaban alfombras de colores sobre prados y montañas.
En todos los sitios podìa oìrse el cric, cric de las chicharras.
Cerca de allì, en una vieja granja, una pata empollaba cinco huevos en un nido.


La futura mamà presentìa que sus patitos no tardarìan en nacer. Notaba còmo se movìan dentro de sus cascarones.

Por fin, uno tras otro, los huevos comenzaron a romperse.

-¡Cuac, cuac! -decìan los patitos asomando las cabecitas a travès del cascaròn.

-¡Cuac, cuac! - les respondìa su mamà.

Pero... ¿por què aquel huevo grande y oscuro no acababa de romperse?

-¡ Què extraño! -dijo la madre-. ¿De dònde habrà salido?

-Debe de ser el huevo de un pavo -contestò una amiga de la pata-. Quizà alguien lo metiò en el nido mientras dormìas...

El misterio se resolviò enseguida. De aquel huevo grande y oscuro saliò un polluelo grandote, algo torpe y bastante feo.

-¡ Què raro es! -exclamaron sus hermanos al verlo.

La madre reuniò a sus cinco hijos y los llevò al lago.

¡Què alegrìa sintiò mamà pata al ver lo bien que nadaba aquel patito cabezòn y feo!

"La verdad es que no es muy bonito, pero es el que nada mejor. ¿Quièn dirà ahora que es un pavo?", se dijo aliviada.
Despuès del baño, mamà pata fue a la granja para que los otros animales conocieran a sus hijos.

-Tines unos patitos preciosos -exclamò el cerdo al verlos llegar-. Bueno, todos no. Ese de ahì es el pato màs feo que he visto en mi vida -dijo señalando al polluelo cabezòn.

-No serà bonito, pero es muy bueno y cariñoso
-respondìo mamà pata muy ofendida.

-Pues aquì no nos gustan los mostruos -dijo una gallina presumida-. ¡Que se vaya!

Y esa misma noche, el patito abandonò la granja.

Despues de caminar varias horas, el patito feo llegò a un pantano.

Pensaba que sòlo encontrarìa libèlulas y ranas, pero...¡vaya sorpresas! Tan pronto pisò la orilla, oyò un chapoteo que le resultò familiar.
-¡Son patos salvajes! -gritò muy contento-. A lo mejor querràn ser mis amigos.

Ni corto ni perezoso, el patito se acercò donde estaban aquellas aves.

-Pero, bueno, ¿de dònde sales tu! -exclamò el jefe de la bandada cuando lo viò-. No pretenderàs que seamos amigos de alguien tan feo como tù...

Y despuès de burlarse un buen rato de èl, los patos salvajes echaron a volar.

El patito feo no pudo dormir en toda la noche. ¿Por què aquellos patos salvajes se habìan comportado asì?

¿Què daño les habìa hecho? ¿Es que todos los seres de este mundo eran tan crueles como los animales de su granja?

Amaneciò. El patito observaba con mucha atenciòn a dos gansos que hacìa rato revoloteaban alegres sobre el pantano.

De pronto, un ruido espantoso rompiò el silencio de la mañana.

-¡Bang, bang!

¡Una cacerìa en el pantano!

El patito feo fue a esconderse entre algunas matas. El pobre estaba tan asustado, que no se diò cuenta de que un perro de caza habìa seguido su rastro. Y allì estaba, justo delante de èl.

Al verlo tan grande, con aquella bocaza llena de dientes el patito se puso a temblar.

El perro lo olisqueò y se quedò un rato miràndolo con curiosidad. Y despuès de unos minutos, que el patito le parecieron siglos, el perro se fue de allì sin hacerle ningùn daño. El patito respirò aliviado.

"Soy tan feo que ni siquiera los perros quieren comerme", pensò.

El patito esperò a que los cazadores y sus perros se fueran para salir de su escondite y huir del pantano. Volvìa a estar solo.

Decidiò caminar sin rumbo. Lo hizo durante mucho tiempo, hasta que en su camino encontrò una vieja cabaña que parecìa abandonada.

"Pasarè aquì la noche -se dijo-. Las patas me duelen mucho y estoy agotado.

El patito no lo pensò dos veces. Abriò el portòn de la cabaña con una de sus alas y se acostò sobre un montòn de paja seca. Al instante se quedò dormido.

Pero aquella casa no estaba abandonada. Muy de mañana una gallina y un gato descubrieron al patito.

Los tres animales formaron tanto revuelo que llamaron la atenciòn de la dueña, una viejecita que no veìa bien.

-¡Què suerte tengo! -exclamò la mujer al ver al patito-.
Si pones muchos huevos, podràs quedarte en mi casa.

De modo que colocò al sorprendido patito sobre un nido de paja.

Pero todas las mañanas el nido del patito aparecìa vacio. Y todas las mañanas la viejecita regañaba al patito por no poner huevos.

Hasta que un dìa, el patito decidiò decirle la verdad a la anciana.

- Verà, buena señora... Yo no puedo poner huevos porque no soy una pata. Lo ùnico que sè hacer bien es nadar y bucear.

-¡De modo que me has engañado! -gritò la anciana muy furiosa-. ¡Fuera de mi vista, perezoso!

Y el patito feo tuvo que abandonar la cabaña de la anciana.

Llegò el otoño. Caìan las hojas de los àrboles, y el viento las hacìa girar en remolinos.

¡Què solo se encontraba el patito! ¡Cuànto echaba de menos a su mamà y sus hermanos!

Un dìa, vio una bandada de avees que cruzaban el cielo en busca de las càlidas tierras del sur. Tenian el cuello largo y esbelto. ¡Eran cisnes!

El patito notò una sensaciòn extraña. Como si aquella escena la hubiera soñado mucho tiempo antes.

"¡Ah, si puediera volar con ellas! -pensò con tristeza -.
Pero, ¿còmo van a aceptar a alguien tan feo como yo?".

El otoño dio paso al invierno. Nevaba. Poco a poco, el mundo se cubriò con un espeso manto blanco.

Una gran tormenta de viento y nieve sorprendiò al patito mientras nadaba en un estanque. Movìa sus patitas con dificultad y daba vueltas en el agua para no congelarse.

¡Apenas tenìa fuerzas para seguir nadando!

La casualidad quiso que un campesino que pasaba por alli rescatara al patito del hielo. El pobre animal estaba medio congelado. Pero aquel buen hombre lo estrechò contra su pecho para darle calor y se lo llevò a casa.

el patito fue recibido con alegrìa por la esposa y los hijos del campesino.

Y gracias a sus cuidados, el animalito se recuperò muy pronto.

Cierto dìa, los niños de los campesinos quiesieron jugar con su nueva mascota. Pero al patito feo no le hacìa ni pizca de gracia las travesuras, y echò a correr por la casa.

¡Què lio se armò! En su alocada carrera, el animal entrò en la cocina y derramò un jarro de leche.

Cuando la madre de los niños vio aquel desastre, se agarrò la cabeza con las manos. Asustado por los gritos que daba aquella mujer, al pobre patito no se le ocurriò otra cosa que esconderse en un saco de harina y, claro, acabò ensuciando toda la casa.

¡Ven aquì pato revoltoso! -gritaba la mujer-. ¡Cuando te coja, acabaràs en la olla!

El patito escapò a la carrera de aquella casa de locos.

No tardò en notar otra vez el frio del invierno. Tiritando, cubierto de nieve, con las plumas casi congeladas, encontrò la madriguera de un viejo tejòn.

"Es mi ùltima oportunidad", pensò.

El patito feo entrò en aquella cueva y se acurrucò sobre el peludo cuerpo del animal.

Y allì, protegido y calentito, nuestro amigo se quedò profundamente dormido.

El patito se despertò de su largo sueño. De puntillas, abandonò la madriguera para no despertar al tejòn. Una vez afuera, comenzò a batir sus alas, que durante ese tiempo habìan crecido y se habìan hecho màs fuertes y echo a volar.

Llegò a un maravilloso jardìn. Podìan verse miles de flores de vivos colores, mientras los pàjaros cantaban sin parar. En los àrboles, las ardillas jugaban a perseguirse. Habìa llegado la primavera.

El patito descrubiò alli tres cisnes que nadaban majestuosamente en el lago.

"Soy tan feo que esas aves me mataràn a picotazos. Pero no me importa. Me meterà al lago y me acercarè a ellas", pensò el animal.

El patito se lanzò al agua y nadò hacia los cisnes con la cabeza agachada, sin atreverse a mirarlo a la cara.

Pero... ¡un momento! ¿Què era esa imagen que se veìa en el agua?

El agua le devolviò el reflejo, y lo que el patito vio fue... ¡la imagen de un cisne blanco!

Si, durante el largo invierno, aquel patito feo y cabazòn se habìa convertido en un hermoso cisne, el màs bello y elegante de cuantos habìa en el lago.

-¡Eh, miren, hay un cisne nuevo en el lago! -gritaron unos niños desde la orilla.

Al oìr el griterio de los chicos, la gente que paseaba por el lugar se reuniò en la orilla para admirar la belleza del nuevo cisne.

Y asì fue como, despuès de vivir intensas aventuras, aquel pobre animal, al que todos habìan despreciado por ser distinto, nunca màs volviò a sentirse triste ni solo.

"Quien me iba a decir a mì cuando era un patito feo que algùn dìa serìa tan feliz", pensò desde lo màs profundo de su corazòn.

FIN

25 marzo, 2009

Cuentos Hispanoamericanos Modernos

Corazonada
Autor:
Mario Benedetti (Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó,Uruguay, 14 de septiembre del 1920)




Apreté dos veces el timbre y enseguida supe que me iba a quedar. Heredé de mi padre, que en paz descanse, estas corazonadas. La puerta tenía un gran barrote de bronce y pensé que iba a ser bravo sacarle lustre. Después abrieron y me atendió la ex, la que se iba. Tenía cara de caballo y cofia y delantal. “Vengo por el aviso”, dije. “Ya lo sé”, gruñó ella y me dejó en el zaguán, mirando las baldosas. Estudié las paredes y los zócalos, la araña de ocho bombitas y una especie de cancel. Después vino la señora, impresionante. Sonrió como una Virgen pero sólo como. “Buenos días”. “¿Su nombre?” “Celia”. “¿Celia qué?” “Celia Ramos”. Me barrió de una mirada. La tipeja. "¿Referencias?” Dije tartamudeando la primera estrofa: “Familia Suárez, Maldonado 1346, teléfono 90948. Familia Borrello, Gabriel Pereira 3252, teléfono 413723. Escribano Perrone, Larranaga 3362, sin teléfono”. Ningún gesto. “¿Motivos del cese?” Segunda estrofa, más tranquila: “En el primer caso, mala comida. En el segundo el hijo mayor. En el tercero, trabajo de mula”. “Aquí”, dijo ella, “hay bastante que hacer”. “Me lo imagino“. “Pero hay otra muchacha y

Narrando su historia

Contando y vendiendo. Nos atraen las historias


Draag escribió: "Si usted quiere venderse más, cuente más cuentos. Una buena historia de ventas estimula la mente y estimula a la gente a conversar. Si usted está vendiendo y la gente no está en la misma sintonía de lo que usted dice, es casi imposible moverlos a la acción. Usted cuenta las historias para conseguir que la gente se reconozca en ella y así crear el impacto.

Las historias no son más importantes que las características o los beneficios; ellos ayudan a acentuar puntos y crear sentimientos. La combinación de datos y la lógica del lado izquierda del cerebro con historias emotivas del lado derecho del cerebro es un modo poderoso de estimular la mente y enseña cosas desde una perspectiva diferente.
La gente más frecuentemente olvida los datos y los detalles pero lo encuentran fácil recordar una buena historia. Lo que se vende la gente no es solamente como ellos ven una idea, el producto o el servicio; es como ellos ven las cosas que trabajan para su beneficio. La narración introduce a la gente en sus propias mentes, emociones e imágenes.
Aunque los pensamientos en gran parte sean formados con la lógica, datos e información, la mayor parte de las decisiones son hechas con el lado derecho emocional del cerebro. El presidente Ronald Reagan era un gran contador de historias y casi a los 70 se convirtió en presidente. Él bromeó sobre él y su edad que representa de nuevo un problema potencial a una ventaja que el usaba historias, ingenio y humor.
Una de mis valoraciones favoritas sobre la edad viene de Thomas Jefferson. Él dijo que nosotros nunca deberíamos juzgar a un Presidente por su edad, sólo por su trabajo. Y después de que él me dijo que, he dejado de preocuparme, y solamente mostrare lo joven que soy, tengo la intención de hacer una campaña en
los 13 estados.
Robert Kiyosaki, autor del libro Papá Rico, Papá Pobre ha vendido más de 26,000,000 de libros desde 1997. La mayor parte del éxito de Papá Rico, Papà pobre, no es simplemente porque Robert escribió un libro bueno. El mensaje de hacerse un mejor gerente de dinero y usar el poder de alfabetismo financiero y apalancamiento para crear la riqueza desafió el pensamiento convencional: se necesita dinero para ganar dinero. Robert trabajó una historia de lógica y emoción y lo dijo en seminarios, en la radio, la TV y en entrevistas de periódico. Él perfeccionó una estructura que giró una lección aburrida sobre el dinero en algo estimulante y emocionalmente delatable. La historia de dos padres es un mensaje insólito y la piedra angular del éxito de Papá Rico, Papà Pobre.
  • ¿Usted es un maestro de las ventas porque la gente relata sus historias,
    valores y conocimientos?
  • ¿consigue que la gente este emocionalmente implicada?
  • ¿usted es único y un ejemplo para otros?
Estrategia Narradora
Decimos historias en situaciones de ventas porque es a menudo difícil crear la excitación del servicio o el producto. La realidad es, mostrando a ventajas y los beneficios pueden ser logrados en folletos simples o en Internet. Sin embargo la creación de imágenes en la mente es a menudo un modo poderoso de estimular emociones y mover a la gente a la acción.
Use historias para:
  • Mantener ideas en orden y mostrar las ideas secuencialmente
  • Indican como las cosas pasaron
  • Ayuda a los otros a entender por qué las cosas pasaron
  • Comparten la información e ilustran éxitos de otro
  • Ilustran los principios que pueden ser usados en cualquier situación
Cómo crear una Historia
La gente no necesariamente ve las cosas desde tu punto de vista; ellos ven las cosas por sus paradigmas. Porque una historia eficaz de ventas es a menudo una paradoja. Mientras la narración de la historia es importante, el valor ocultado es como los otros interpretan la historia para su propio beneficio o punto de vista.
Las historias trabajan mejor cuando ellos son creados para encajar situaciones y usar cortes emocionales. El corte puede ser algo que estimulará a otros a hacer preguntas o introducen las ideas de que, cuando y como hacer una decisión de compra.
Para formular una Historia:
  • Empieza con verdades simples, reconocibles
  • Muestra la salida de los problemas y las situaciones
  • Ilustran el triunfo de clientes satisfechos
  • Describe por qué tus productos funcionan mejor que sus competidores
  • Explica por qué tus productos tienen más valor
  • Emplea escenarios de por qué las cosas funcionan y pasan
  • Deja habitaciones de clientes para tener sus propios puntos de vista
Una vez que usted desarrolla una historia buena usted puede usarlo muchas veces. Sin embargo si usted improvisa historias sin una estrategia planificada de lo que usted quiere lograr y como lo va ha contar, usted simplemente puede encontrarse en una conversación sin dirección o objetivo.
Narración de Su Historia
Una de las cosas más difíciles para la gente que debe hablar y funcionar en público. Sus pensamientos giran en su estómago y tiene muchos nerviosos. La gente está preocupada por crear un espectáculo sobre ellos, siendo percibido como poco profesional o no ser un buen comunicador. Sin embargo una ventaja secreta de la narración es que usted recuerda de memoria lo que usted visualiza en su mente y contándolo con tus propias palabras. No es necesario leer una escritura preparada o la presentación que a menudo ayuda a la gente a enfocarse en la narración de la historia y quita la preocupación de como ellos se presentan.
Aprenda la Historia.
Aprendemos por la repetición. Diga la historia en su mente bastante para que usted este cómodo conociéndola. Practique frente al espejo. Cuente la historia a otros para conseguir opiniones.

Recuerde la Historia.

Usted no tiene que recordar un discurso o la presentación literalmente, la clave es recordar la esencia y puntos claves entonces usted puede tomar la información y datos y convertirlos en algo interesante que la gente probablemente quiera escucha. Las imágenes se quedarán en la mente mientras las palabras a menudo son olvidadas.

Cuente la Historia.
Úsela con su propio estilo natural y expresión. Esté tan auténtico como sea posible, esto le ayudará en su confianza. Use engranaje de distribución y emoción para comunicar puntos claves. Desarrolle un banco de historias claves para ilustrar puntos importantes, argumentos, responder objeciones y mostrar ventajas mediante situaciones de la vida real. En reuniones de ventas comparte historias, hable de lo que funciona mejor.
Cuanto más usted aprende y práctica como decir historias, mejor comunicador será.

Autor: Francisco Rodriguez Higueras

Tiene mi total consentimiento para reproducir este artículo respetando el link de la firma, gracias por tu tiempo y que dios te bendiga.

01 diciembre, 2008

Cuentos Rusos Clasicos

¡QUE LO AHORQUEN!

Un cuento de IVAN SERGEEVICH TURGENEV( 1818-1883). Es uno de los grandres dramaturgos y novelistas rusos. Sus obras fueron las primeras sin sàtira, con diàlogo sencillo donde se creaban "INDIVIDUOS", NO "TIPOS".


---Esto ocurriò en el año 1803---empezò diciendo mi antiguo conocido---poco antes de la ballata de Austerlitz. El regimiento en que yo servìa de oficial se encontraba de guarniciòn en Moravia.Nos estaba terminantemente prohibido molestar y coaccionar a la gente; ya sin eso nos miraban con malos ojos, a pesar de que nos consideràbamos us saliados. Tenìa un ordenanza, llamado Igor, que habìa sido siervo de mi madre. Era un hombre honrado y pacìfico; lo conocìa desde la infancia y me portaba con èl como un amigo. He aquì que una vez, en la casa donde vivìamos, se oyeron gritos escandalosos, alaridos; a mi patrona le habìan robado dos gallinas, y acusaba al ordenanza de haber cometido el robo. Este se disculpaba y me llamò de testigo.---Digale pusted si es capaz de robar Igor Antonovich. Insistì sobre la honradez de Igor, pero la patrona no querìa oir nada. De pronto, a lo lejos en la calle se dejò oir el agradable ruido de los cascos de la caballeria. El comandante general pasaba con su estado mayor. Marchaba al paso; gordo, flojo, con la cabeza inclinada y la chatarra pendiente del pecho. Al verlo la patrona, se lanzò a cortar el paso del caballo cayendo de rodillas, y toda descompuesta, sin nada en la cabeza, comenzò a quejarse en voz alta de mi ordenanza, señalàndolo con la mano: ---¡Señor General! ---gritaba--, ¡Excelencia! ¡Juzgad! ¡Ayùdadme! ¡Salvademe! Este soldado me ha robado. Igor permanecìa en el umbral de la casa: firme, con el gorro en la mano, incluso habìa sacado el pecho y juntado los talones como un centìnela, sin pronunciar palabra. No sè si se habìa turbado de ver parados en medio de la calle a todos los superiores, o se quedò petrificado ante la desgracia que se cernìa ante èl. Mi pobre Igor està en pie y guiña los ojos, blanco como la escayola.El comandante general lanzò sobre èl su mirada sombrìa; prorrumpiò con enfado:---¿Què?

06 octubre, 2008

Cuentos hispanoamericanos modernos

EL CONUCO DEL TIO CONEJO
Por: Arturo Uslar
En los pueblos, en los caseríos, en los solitarios ranchos que hilan su humo azul en la tarde de los cerros, a todo lo ancho de la tierra venezolana, a la hora en que la vida se aquieta, empiezan a andar en las imaginaciones Tío conejo, Tío tigre, y otros animales parecidos a los hombres.
Lo cuentan los peones que regresan de la tarea, lo cuentan las mujeres campesinas, y lo oyen los niños, descalzos, prietos, anhelantes.
Todo es sorprendentemente maravilloso y todo se parece a una esperanza. Y pueden repetirlo mil veces, mil tardes, hasta que el cielo se llena de estrellas, sin que les parezca que ya lo saben, que han llegado a saber enteramente todo lo que allí se encierra.
Porque lo que allí se encierra se parece a algo que les pertenece tanto como sus vidas.
Tío conejo es pequeño, es temeroso, siempre está como agitado de angustia, con el hocico y el bigote trémulos, pero con los grandes ojos avizores llenos de maliciosa inteligencia.
Y, naturalmente Tío conejo tiene un conuco. Un conuco no muy bueno. Como cualquier otro. Un pañito de tierra que le han asignado en una ladera de la hacienda. Unas cuantas matas de plátano, un poco de maíz y yuca y un copudo y hondo cotoperiz debajo del cual se amparaba el ranchito.
Y una mañana, cuando el sol empezaba a calentar, Tío conejo en lugar de limpiar la siembra y aporcar las matas, en vez de ir a coger una tarea en la hacienda, en vez de irse a la pulpería del pie del monte a jugar bolas y tomar su trago de aguardiente con amargo, se encaminó hacia el pueblo.
Algo tramaba, que se le veía en el inquieto brillo de los ojos.
Llegó a la puerta de la casa de Tío loro., Desde el zaguán oyó las grandes voces con que dictaba la clase a sus discípulos.
-Un real…, un real… Real con erre… con erre…
Tío loro era maestro de escuela y poeta.

Cuenta cuentos